“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Presenciar en directo el oficio de informar. Adentrarse junto a Manuel Vicent, Joan Manuel Serrat y otros compañeros de mesa en una recreación de las tertulias del Café Gijón. Deslumbrarse con el proceso creativo de cineastas como Alauda Ruiz de Azúa o escuchar las cartas de los lectores a través de voces como las de Ana Belén y Leonor Watling. Entender el desorden de América Latina junto a Leila Guerriero, Juan Gabriel Vásquez, Martín Caparrós y Jorge Volpi. Reivindicar el valor de la palabra frente al poder con Gioconda Belli y Sergio Ramírez. Profundizar en las amenazas a la democracia con Giuliano Da Empoli y los peligros del auge en la desconfianza hacia las instituciones con Michael Sandel. Jugar al ajedrez con Sara Khadem, iraní perseguida por el régimen de su país, tras una conversación con Leontxo García. Ver cómo el actor Diego Luna da vida a textos publicados en este periódico que retratan México. Conocer los secretos entre fogones de Elena Arzak, Andoni Luis Aduriz y Jesús Sánchez… Acceder, sorprenderse y disfrutar en un ambiente festivo. EL PAÍS cumplirá sus primeros 50 años de vida el próximo 4 de mayo y para celebrarlo a lo grande prepara un festival dedicado al periodismo, la cultura, las ideas y la conversación en el que los lectores serán los protagonistas.
A Luisa la encerraron en un manicomio por soñar con querubines. A Juana la ingresaron para arrebatarle su patrimonio. A Julia la confinaron por mostrarse irritable, enérgica y tener comportamientos impulsivos. Carmen estuvo recluida, a petición de su marido, pese a no tener ningún síntoma. La pintora Leonora Carrington acabó también en un sanatorio mental, por orden de su padre, después de iniciar una relación con un pintor casado mayor que ella.
“Mis padres me dieron el móvil y, a partir de ahí, tiré sola; empecé a subir fotografías bastante infantiles: de espalda, de algún paisaje, con alguna amiga. Pero no hacía como las chicas más populares que subían fotos mostrándose en el espejo con ropa llamativa. No era mi estilo aunque, ¡claro que comparaba sus likes con los míos!”, cuenta Júlia Teruel, estudiante de Publicidad de 20 años, de Sabadell. “Pero lo peor fue la llegada de ThisCrush: una red social para recibir comentarios anónimos. Llegué a recibir comentarios como ‘eres fea’ o ‘estás plana’, lo que me afectó muchísimo con 12 años”.
Anthropic ha creado un nuevo modelo de IA tan poderoso que han preferido no hacerlo público. El Claude Mythos Preview ha encontrado “miles de vulnerabilidades” en el software, algunas que llevaban décadas sin ser descubiertas, según la compañía. Para mitigar sus consecuencias potenciales, Anthropic ha creado un proyecto llamado Glasswing, una colaboración con 12 empresas que les permite usar Mythos Preview para parchear sus vulnerabilidades antes de que este u otro modelo igual de potente las explote.
Hubo un tiempo en el que la liberación femenina se medía en pulgadas de pequeña pantalla, sororidad sin sujetador y laca de fijación extrafuerte. En marzo de 1976, cuando Aaron Spelling y Leonard Goldberg, productores con toque de Midas (showrunners, en terminología actual), dieron alas a sus ángeles en un episodio piloto de casi hora y media, no solo nació una serie de televisión, sino además un fenómeno catódico monumental, con capítulo propio en la historia de la cultura pop: la sintonía inolvidable, el logo fabuloso, la estética inspiradora, el canon de belleza arquetípico, argumentario feminista y una mitología que acabaría en lo que hoy llaman universo extendido. Medio siglo después, Los ángeles de Charlie siguen volando, entre reposiciones constantes (ahora mismo en Pluto TV, MeTV o Samsung TV), una boyante franquicia cinematográfica (a pesar del fiasco del filme de 2019 dirigido por Elizabeth Banks y liderado por Kristen Stewart, Sony Pictures prepara un nuevo reboot con Pete Chiarelli en el guion) y esa economía de la nostalgia que ha logrado lo imposible: que tres de aquellas muchachitas que una vez fueron a la academia de policía, antes de ser reclutadas como detectives privadas por un tipo tan misterioso como rijoso, hayan vuelto a encontrarse en público.
Andrea (25 años) llevaba un año viviendo con su pareja y decidieron ir a un viaje con la familia de él a Orlando, Florida. Lo habían pagado todo: el hotel, los vuelos y las entradas para el parque Universal Studios. Poco tiempo antes del viaje decidieron terminar la relación por una infidelidad de parte de él. Aunque la ruptura no fue amistosa, estuvieron de acuerdo en vivir juntos para ahorrar hasta que uno de los dos encontrara un lugar al que mudarse. La convivencia mejoró poco a poco y, cuando la familia de él le pidió que fuera al viaje sin importar que ya no estuvieran juntos, Andrea aceptó. Pensó que sería mejor que perder las reservas porque, de todas formas, si cambiaba el billete de avión tenía que pagar bastante dinero.
Antes de cantar, gritaba en defensa de la libertad. Se plantaba ante las tropas republicanas en el frente, que recorrió durante la Guerra Civil, y lanzaba su arenga con la misma voz cristalina con la que después cantaría su mayor éxito, Los campanilleros: “¡A los fusiles, a defender al trabajador! ¡Mueran los fascistas! ¡Dadme un fusil y guiad mis pasos hacia donde está el enemigo, yo dispararé con la satisfacción del deber cumplido!”. Era Dolores Jiménez Alcántara, La Niña de la Puebla (La Puebla de Cazalla, Sevilla, 28 de julio de 1908- , 14 de junio de 1999), tenía 30 años, estaba ciega casi desde su nacimiento y no le temblaba la voz. Cuando Franco ganó la guerra, esa misma voz, uno de los sonidos más populares de la España de la dictadura, puede que le salvara la vida. El régimen, que con tanta habilidad se apropiaba de todo lo que era masivo y comercial —el fútbol, los toros, la copla, el flamenco—, también se apropió de su éxito. “Yo no sé por qué no me mataron, porque fusilaron a gente por cosas más pequeñas”, diría ella misma, con esa mezcla de lucidez y asombro de quien ha mirado de frente al peligro y ha salido viva sin terminar de entender cómo.
Leonardo Sbaraglia (Buenos Aires, 55 años) es un hombre sensible, encantador, educado... y tremendamente emotivo. Tanto que, durante la hora que dura nuestra entrevista, se le saltan las lágrimas dos veces. La primera, hablando del papel que nos ha traído a esta charla: Raúl Rosetti, un director de cine en plena crisis creativa, el papel fundamental de Amarga Navidad, la nueva película de Pedro Almodóvar, y el alter ego del director.
Se ha liado un poco en Alemania porque una nueva ley de la mili obligaba a los hombres de entre 17 y 45 años a pedir permiso para salir del país más de tres meses. Menos mal que el Parlamento ha reculado y ahora dice que mientras no haya guerra pueden ir y venir a su antojo. Lo que sí recibirán los hombres y mujeres alemanes mayores de 18 años es un formulario para evaluar su motivación y aptitud para el servicio militar. Lo recibirán también las mujeres, pero solo ellos tendrán la obligación de responder, además de pasar un reconocimiento médico y decir dónde viven para que puedan estar localizables en todo momento. Y yo me pregunto: ¿por qué la idea de someter exclusivamente el cuerpo de los varones a la guerra no hace que toda Europa ponga el grito en el cielo?
El conflicto bélico en Oriente Próximo ha destruido la calma de los hipotecados a tipo variable: ha roto una racha de dos años consecutivos en los que las revisiones anuales habían abaratado las cuotas y aliviado la carga hipotecaria de las familias. El euríbor a un año, utilizado como principal referencia para fijar el tipo de interés, se situó en marzo en el 2,565%, frente al 2,221% del mes anterior. Tomando como referencia los últimos 12 meses, el índice registra un aumento de 0,167 puntos.
Tal vez por haber crecido cerca del océano Índico, el mayor pensador de Portugal siempre ha mirado hacia su país desde varias periferias. La geográfica fue la primera: José Gil nació en 1939 en Quelimane, Mozambique, donde el desembarco de Vasco de Gama, siglos atrás, derivó en un colonialismo que se prolongó hasta que la Revolución de los Claveles lo enterró de una tacada. La distancia se agrandó cuando Gil se refugió en Francia para huir de la noche oscura del régimen que inauguró Salazar en 1933. Cambió las Matemáticas por la Filosofía en la Sorbona, en París, donde se convirtió en discípulo de Gilles Deleuze, vivió el Mayo del 68 y publicó sus primeros ensayos en francés. Y ahí surge la periferia idiomática, en la que se mantuvo hasta 2004 cuando escribió en portugués un libro referencial sobre la parálisis existencial de una sociedad formateada por cinco décadas de represión, Portugal, hoy. El miedo de existir. Ha sido profesor en el Colegio Internacional de Filosofía de París y catedrático de Estética en la Universidade Nova de Lisboa, donde dio su última lección en 2010. En su treintena larga de libros ha reflexionado sobre la filosofía del cuerpo, la estética en el arte o la poesía de Pessoa. Siempre ha esquivado la sobreexposición mediática en un país que fabrica comentaristas en serie, pero sin rehuir la reflexión política sobre el presente. Tras recogerlo en el portal de su casa, un edificio modesto de Alcántara, el barrio donde creció Amália Rodrigues y que aún resiste a los estropicios del turismo, conversamos en un café pequeño y ruidoso. Vaticina un futuro sombrío y totalitario si no se reinventa la democracia y se prioriza la lucha climática.
Entrar en la vivienda-estudio de Joaquim Aubert Puigarnau —Kim por su nombre de guerra— en el Eixample barcelonés es ir a parar a una babilonia multicolor de viñetas, papelotes, libros, cuadros, lápices, pinceles y cachivaches varios. Ahí el retrato de dos putas en un portal del Barrio Chino, al lado una pintura del histórico Café Zurich de plaza de Cataluña, enfrente una cama encajada entre estanterías, al fondo la terracita con vistas a la catedral, la Torre Agbar y el patio de un colegio, al lado el ‘minúsculo’ estudio de trabajo con la mesa inclinada. Y en un recodo… un cartel de la Legión y una carta dedicada desde la cárcel por el teniente coronel Antonio Tejero Molina-quieto-todo-el-mundo (no se alarmen, Tejero, como otros paladines y simpatizantes del fascismo celtibérico, acabó amando a Kim gracias a su personaje-fetiche de Martínez el Facha, parido en las páginas del semanario El Jueves en 1977, los designios del Señor son, ya se sabe, inescrutables). Y, por supuesto, revistas y revistas, y carpetas y carpetas apiladas llenas de las ilustraciones que este barcelonés de 84 años hizo para combativas y transgresoras publicaciones del posfranquismo, de Vibraciones a Por Favor y de Mata Ratos a Rambla, Makoki… y, claro está, El Jueves, de la que fue miembro fundador.
Pocos visitantes al pueblo piamontés de Ivrea se imaginan que en el extrarradio de este enclave milenario se alza la memoria viva del primer Silicon Valley de la historia. Es el centro espiritual de un proyecto que amalgamó a partes iguales innovación, producción humanista y urbanismo ético. La idea fue madurando desde principios del siglo XX en la mente de Camillo Olivetti (Ivrea, 1868 - Biella, 1943), el patriarca de una saga de ingenieros de la burguesía local con raíces judías. Pero no fue hasta mediados del siglo pasado que la semilla floreció. La firma se convirtió en los cincuenta y sesenta en la mayor fabricante europea de máquinas de escribir y, más tarde, pionera de los primeros ordenadores personales y otros artilugios de informática.
La enrevesada historia del príncipe Enrique, el hijo menor del rey Carlos III de Inglaterra, con sus negocios y obras benéficas no hace más que complicarse una y otra vez. Ahora, en una nueva y sorprendente vuelta de tuerca, la fundación que creo él mismo en honora la labor humanitaria de su madre, Diana de Gales, y cuya presidencia abandonó hace un año, le ha demandado ante los tribunales. Desde Sentebale le acusan de ser nada menos que “el artífice una campaña de comunicación adversa, con un significante impacto viral, que ha desencadenado una avalancha de ciberacoso contra la organización y sus dirigentes”.
El Patronato del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el mayor centro del cáncer en España, ha acordado este viernes por mayoría absoluta dar el visto bueno al nombramiento de Cristina Navarro Enterría como nueva directora gerente de esta fundación. Es la primera mujer que se pone al frente de esta dirección del CNIO. Sin embargo, el nombramiento se produce en plena investigación de la Fiscalía Anticorrupción por una presunta trama que habría podido robar hasta 20 millones de euros en dinero público.
En España, uno de cada ocho jóvenes deja el sistema educativo sin completar estudios postobligatorios. Detrás de ese dato —un 12,8% de abandono escolar temprano en 2025— hay una transformación profunda: hace apenas 15 años, la cifra superaba el 30%, y todavía en 2015 se situaba en torno al 20%. La caída ha sido sostenida y significativa, hasta alcanzar el nivel más bajo de la serie histórica; pero ese progreso no cuenta toda la historia.
Los ataques contra depósitos de petróleo y refinerías en torno a Teherán (Irán) han generado estos días enormes columnas de humo y lo que los residentes han descrito como “lluvia negra”, una manifestación visible de la combustión de crudo, combustibles pesados y materiales industriales. Estas emisiones incluyen partículas finas, carbono negro, óxidos de azufre y nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y otros contaminantes altamente tóxicos, entre ellos sustancias cancerígenas como el benceno.
¿Y si hubiera un “Ozempic natural”? Una sustancia con todos los beneficios que han probado los fármacos basados en GLP-1, pero sin sus contraindicaciones. Sería una panacea que algunas marcas e influencers en las redes sociales quieren atribuir a un complemento llamado berberina. Aprovechan que este suplemento ha demostrado algunos beneficios metabólicos, pero no es Ozempic, no actúa como Ozempic y no sirve para lo mismo.
Las modas pasan, pero Alaska y Nacho permanecen. María Olvido Gara Jova (Ciudad de México, 62 años) e Ignacio Juan Canut Guillén (Valencia, 68 años) se conocieron en 1977, cuando ella tenía 14 años, y él, 19. En vísperas de la explosión de la Movida madrileña, formaron la banda de punk rock Kaka de Luxe junto a Carlos García Berlanga, Fernando Márquez, Manolo Campoamor y Enrique Sierra. Tras su disolución, crearon Alaska y los Pegamoides. A comienzos de los ochenta, con la eclosión del pop español, se convirtieron en los “archirrivales” de Mecano. Luego vino Dinarama y, desde 1989, Fangoria. A lo largo de este casi medio siglo han hecho de todo: rock, punk, pop, electrónica, dance. Sus estilos cambian, pero ellos siguen siendo los mismos. Una década después de Canciones para robots románticos, vuelven con un nuevo LP, La verdad o la imaginación, un regreso al sitio del que nunca se han ido, puro y duro eurodance.
“Lleno, por favor”. Cuando me detenía a repostar en una gasolinera, solía regresar a la carretera con el depósito a rebosar. No se trataba solo de posponer al máximo el siguiente repostaje; con ello, también buscaba sentir un halo de plenitud. Hoy ya no dispongo de coche, pero puedo reconocer aquella sensación en otras situaciones. Pienso, por ejemplo, en las celebraciones navideñas, cuando la abundancia se torna sinónimo de generosidad y, al tiempo que las mesas se llenan de suculentos platos, en los salones de las casas se amontonan los regalos. Ambas situaciones calman y colman los apetitos, de ahí que ambas situaciones despierten una sensación de plenitud.