“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
En paralelo al movimiento del Rock Radikal Vasco, en los ochenta, se conformaba en Vitoria-Gasteiz la alternativa de una “Euskadi tropikal”. Los que acuñaron el concepto fueron Hertzainak, cuando, en Arraultz bat pino batean (Un huevo en un pino), cantaron: “...eta beharbada egunen batean Euskadi izango da libre ta tropikala (...y quizá un día Euskadi será libre y tropical)”. La banda Potato se encargaría en adelante de desarrollarlo. Frente al conflicto, tropicalidad. En lugar del árbol de Gernika, una palmera. “No solo estábamos cansados de la situación, también del clima”, explica el cantante Pako PKO (Francisco López Moya, La Carolina, Jaén, 69 años). “Todo el día hacía frío, lluvia y queríamos ver el sol. Eso lo llevábamos al terreno político y social”.
En el centro del escenario, una persona con máscara de perro da la espalda al público. Podría ser cualquier persona o cualquier perro porque la sala está tan oscura y el micrófono distorsiona de tal manera su voz que hay pocas pistas para identificarlo. Hasta que se quita la careta, y el perro se descubre y confiesa que es, más bien era, un popular presentador de televisión. Ya no trabaja, ahora, dice, ha elegido el exilio en algún lugar de la pampa de Argentina. Hasta allí se ha ido, subraya, por voluntad propia. Nadie le ha desterrado, vuelve a recordar al público. Ha sido él quien ha elegido marcharse muy lejos después de que una compañera más joven, su empleada, le denunciara en redes sociales por agresión sexual.
En el principio, no había precisamente amor entre los músicos de jazz y los músicos de pop. Los jazzeros tenían motivos para mirar por encima del hombro a los que tocaban pop; los poperos consideraban a los miembros de la tribu del jazz algo así como masturbadores crónicos, incapaces de tocar una canción de pe a pa de forma reconocible. Ni siquiera coincidían, al menos inicialmente, en cuestión de substancias: la gente del jazz llevaba el estigma de la atracción por la heroína mientras que sus hermanos menores empezaban a experimentar con la marihuana.
Los diferentes tipos de personalidades que habitan las compañías tecnológicas son un filón para la televisión. Desde el humor, tan agudo como absurdo, de Silicon Valley hasta la sitcom de lugar de trabajo Mythic Quest, pasando por dramas basados en hechos reales como WeCrashed o la historia sobre pioneros de Halt and Catch Fire. Todas tienen en común su atracción por los diferentes especímenes que pueblan ese universo, repleto de egos desmedidos que chocan entre sí y sueños de grandeza que despiertan contra el suelo. The Audacity, que estrena AMC+, se acerca al universo de Silicon Valley desde la sátira y con una mirada descreída. Como ejemplo, una cita de la serie que refleja su punto de vista: “Sé que la tecnología cambió el mundo, pero también lo hizo la peste bubónica”.
El videopodcast emergente que se caracteriza por la presencia de plantas, neón y ladrillo visto, pero —sobre todo— por tener en set sofás con mucho fondo (los tendrían de oferta en algún almacén para mayoristas), de modo que la postura del presentador siempre imita a un plátano, a un escriba egipcio, a un reloj derretido de Dalí. Añaden a la pose el clásico gesto la mano debajo del mentón con el índice junto a la mejilla, sugiriendo una escucha activa. A veces creo que están pensando en otra cosa, a tenor de los goles que les meten sus invitados.
Fundação Calouste Gulbenkian, el complejo cultural más notable de Portugal, se encuentra en el corazón de Lisboa, entre São Sebastião y Praça de Espanha. Una institución nacida del legado filantrópico del magnate armenio-británico y gran coleccionista de arte Calouste Sarkis Gulbenkian (1869-1955), cuya visión no solo marcó la escena artística portuguesa, sino que también redefinió el modo en que el arte y la naturaleza pueden coexistir, dialogar y transformar el pulso cultural de una ciudad. Desde su origen, concebida como organización privada de utilidad pública, su leit motiv fue mejorar la calidad de vida a través de la filantropía, el arte, la ciencia y la educación. Ese espíritu se materializa en un programa de conciertos de música clásica, conferencias y exposiciones en un espacio alejado de la contaminación acústica y al resguardo del resto del mundo.
Es mediodía de un martes. Dos jóvenes están sentadas en un work café del barrio de Chamberí. Es raro porque trabajan en una Big Four. “Lo hemos dejado”, dicen al unísono. Una de ellas accede a contarlo siempre que mantenga su anonimato. A los 37 años ha decidido dar un vuelco a su vida. “Estudiar Psicología y ser autónoma”. Ascender en la consultora no estaba en sus planes por una razón: “No compensa. Quiero llegar a casa y ver a mi hijo despierto”. Y sobre el incremento salarial que lo acompaña se pregunta: “¿Cuánto más? El dinero significa más responsabilidades y horas, estrés y demasiada presión. Hay cosas que no se pueden comprar”.
Pensar diferenteHay un cambio de tendencia en el mercado laboral, según el XI Informe Young Business Talent: La visión de los jóvenes, elaborado por Abanca y Praxis MMT, por el que solo el 12,5% de los jóvenes aspira a ser asalariado, en tanto que el 34,5% quiere emprender y crear su propia empresa. La juventud busca “pensar, vivir y trabajar de manera diferente a sus padres”, sostiene Álvaro Lleo, profesor de la Universidad de Navarra. Así lo manifiestan en el movimiento El Despertar, que arrasa en Europa y Latinoamérica, y que convocó el pasado enero en el Palacio de Vistalegre, en Madrid, a más de 6.000 jóvenes. Bajo su leyenda It’s Time to Think, ITTT, acerca a los jóvenes a las grandes ideas, y les invita a reflexionar sobre el propósito de la vida, evitar la apatía y mejorar la sociedad.
La poeta ultraísta Lucía Sánchez Saornil nos dijo en 1920 que los cines cobijan la Luna bajo sus alas. Y es que el cuello de un cisne parece un signo de interrogación, una pregunta en la noche sobre el sentido de la Tierra, sobre la vida y la muerte, según nos recordó también el poeta norteamericano Walt Whitman. Una misión de la NASA llegó estos días a rebasar las alturas de la Luna, y la astronauta Christina Koch miró hacia la Tierra para sentir que la Luna está en el corazón de cada uno de nosotros. Y el corazón nos dice que pertenecemos a la Tierra. Nuestro planeta, que nos ha dado todo lo que somos, es el único que puede darnos lo que necesitamos. Está bien que la ciencia y la técnica no se olviden de la poesía. Cuando lo hacen, se olvidan también de la dignidad humana y se dedican a matar, explotar y hacer negocios sin pudor.
Acabé en urgencias psiquiátricas por agotamiento y un ataque de ansiedad. No era mi primera vez. Esta vez, para mi sorpresa, no estaba sola: tres personas esperábamos para ser atendidas y una de ellas en estado especialmente grave. En esa sala nadie preguntaba demasiado. Cada uno sostenía lo suyo como podía. Cuando me tocó entrar a consulta, uno de los pacientes preguntó, muy sorprendido, a mi acompañante cómo podía “una chica guapa” estar allí, como si se tratara de un error. Ese comentario me confirmó algo que seguimos pensando: que el malestar tiene una forma reconocible, que se nota, que se ve venir. Que no encaja con alguien que trabaja, que cumple, que parece estar bien. Pero ese día estábamos todos allí. Personas distintas, con vidas distintas, esperando en la misma sala. A veces no se ve. A veces no se nota. Y, aun así, está.
Era el 31 de octubre de 2008 cuando empezó a difundirse un documento de nueve páginas titulado Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System. Mientras el mundo sucumbía a un colapso financiero sin precedentes, este informe planteaba por primera vez la idea de un sistema sin bancos ni intermediarios y la creación de una moneda virtual descentralizada: bitcoin. Un proyecto inspirado en las ideas de los cypherpunks, activistas de la década de los años 90 que veían en la tecnología criptográfica una vía para proteger la privacidad de las comunicaciones ante gobiernos y las grandes corporaciones. Casi dos décadas después, ha mutado en un activo financiero global, adoptado por los bancos a los que quería sortear, pero su creador sigue estando en la sombra. El alias Satoshi Nakamoto firmaba aquel documento que sentó las bases del mundo cripto, pero su identidad real nunca se ha revelado, convirtiéndose en el mayor misterio del mundo de las finanzas.
Las calles son cuestas imposibles regadas de basura y vacías de humanos en esta barriada de Río de Janeiro. Hay carteles que anuncian duchas a 15 reales y marañas de cables al aire que electrifican infraviviendas renegridas. Aquí abrió sus puertas el centro Carolina María de Jesús para atender casos de sobredosis por estupefacientes hace un par de años. “Estamos en medio de una guerra contra las drogas”, sostiene Hugo Fagundes, director general de Salud Mental de la alcaldía de Río, durante una visita al centro. “Con la pandemia, muchos perdieron su trabajo y aumentó el número de personas que vive en la calle. Ciudades como Río se han convertido en un imán”.
La revolución digital, en el quinto puesto de revoluciones en la historia de la humanidad, va tan rápida que ha pillado a la mayoría de personas, organizaciones, gobiernos e instituciones con el paso cambiado. También a la Unión Europea. El resultado es que ahora mismo muchas de las infraestructuras tecnológicas de la UE están en manos de unos pocos consejeros delegados estadounidenses y chinos, lo que vendría a ser como si un puñado de fontaneros pusieran todas las tuberías en Europa, siendo además los propietarios de estas, del agua que fluye por ellas, y pudieran decidir el precio, la cantidad, la presión o cortar su suministro si así les conviene.
Hace cuatro años, nos despertamos con un proyecto de nuevo recinto para festivales y espectáculos musicales en el vecino barrio de Villaverde y todo cambió para la convivencia de los vecinos y vecinas de ese barrio madrileño y de dos barrios de mi ciudad, Getafe Norte y Los Molinos. Desde entonces venimos trabajando con asociaciones vecinales, promotores, Delegación de Gobierno y los cuerpos de seguridad para encontrar formas de recuperar esa convivencia.
La inspiración le tocó el hombro al escritor mexicano David Toscana mientras observaba unas vitrinas que exponían el manuscrito Skylitzes Matritensis, uno de esos códices bellamente ilustrados y tan maleables por el paso del tiempo que parecen un paño de gamuza garabateado. Entre la multitud de miniaturas de oro y lapislázuli, Toscana encontró la historia de la derrota de los búlgaros a manos del imperio bizantino en la batalla de Clidio, en el verano de 1014. El cronista Ioannis Skylitzes relataba en pocas líneas el desenlace: el emperador Basilio II ordenó como represalia cegar a 14.850 soldados prisioneros y dejar tuertos a otros 150 para que sirvieran de lazarillos de aquel ejército ciego de regreso a su patria.
El ejército ciegoDavid Toscana Alfaguara, 2026 229 páginas, 19,19 eurosLejos de dramatizar e intentando quitarle hierro al asunto, Carlos Alcaraz admitía tras del debut del pasado martes contra Sebastián Báez que perder el número uno era una simple cuestión de tiempo. Demasiados puntos a defender, así que, si no era en el Principado, recalcaba, sería más adelante. Tal vez Barcelona, si no Roma o Roland Garros. “Voy a hacer lo que pueda”, decía. “Pero para mí eso ahora es secundario. El objetivo es sentirme lo mejor posible”. Jannik Sinner le superó este domingo en la final (7-6(5) y 6-3, tras 2h 14m) y finalmente se consumó el cambio de orden que, no obstante, podría ser momentáneo, ya que si el español logra conquistar por tercera vez el Godó, el domingo, retomará el mando del circuito.
UN ABISMO ENTRE ELLOS Y LOS DEMÁSAlcaraz efectuó un esfuerzo importante en enero para hacerse con el Open de Australia, no tanto desde un ángulo físico como mental. Aun así, una vez colmado ese deseo de convertirse en el más joven en completar el póquer de los cuatro grandes, sus resultados han sido positivos.
Triunfó en Doha en febrero y saldó la gira norteamericana de marzo con las semifinales de Indian Wells —superado allí por un gran Daniil Medvedev— y, eso sí, una despedida prematura en Miami —segunda ronda ante Sebastian Korda—. Allí traslució cierta saturación, aunque asociada por él solo a ese día.
Los triunfos en Indian Wells, Miami y ahora Montecarlo le han permitido a Sinner retornar a lo más alto y culminar una gran remontada. Dispone de una ventaja muy reducida, 160 puntos, por lo que Alcaraz podría volver a adelantarle esta semana, puesto que si gana el Godó se situaría 10 por encima.
El listado refleja a la perfección el abismo existente entre ellos dos y los demás. Sinner posee 13.350 puntos, por los 13.240 del español; el alemán Alexander Zverev es tercero, pero a 7.685 puntos de la segunda posición. Novak Djokovic es cuarto (4.710) y el corte del ‘top-10’ lo fijan los 3.560 de Medvedev.
Love is blind es un controvertido reality de Netflix cuyos participantes conocen a sus futuras parejas con una pared de por medio, es decir, se enamoran y se comprometen antes de verse. Es entonces cuando el programa se pregunta si el amor es realmente ciego o si irá siempre unido a las dioptrías. En la décima edición de la versión estadounidense del programa una conversación se ha viralizado en redes sociales. “Solo salgo con mujeres que practican Pilates cada día”, le dijo uno de los participantes a su pareja. El Pilates, poca gente lo dudó, fue utilizado como eufemismo: el motivo por el que no se sentía atraído por su prometida era su silueta.
La autora de literatura infantil, juvenil y adulta Lola Llatas (Valencia, 49 años) ha afrontado muchas mudanzas a lo largo de su vida. Ha residido en el desierto australiano, en la India, en Londres y los dos últimos años en Arabia, de donde está recién llegada y donde ha vivido, junto a su marido y sus dos hijos, el inicio de la contienda en Oriente Próximo. “Hemos hecho un encaje de bolillos para volver y muy atentos a las noticias, pero ya estamos aquí”, explica la autora, que atiende a EL PAÍS en una cafetería del barrio madrileño de Lavapiés. Esa extensa experiencia de hacer las maletas, y esa evolución que implica empezar en un sitio nuevo, la ha convertido en el tema central de la novela infantil El jardín de los balones perdidos (Edelvives, 2026), con la que ha ganado el Premio Ala Delta 2026.
Los sobresfuerzos, las contracturas, los problemas en la columna o los factores posturales son algunas de las causas más comunes que desencadenan las molestias lumbares. Aunque lo más importante siempre será consultar con un especialista, si existe un dolor fuerte y constante, existen ciertas ayudas adicionales que podemos tener en casa.
La elección de destinos rara vez es casual en el Vaticano. Cuando el papa León XIV emprenda su primer viaje a África, del 13 al 23 de abril, no solo estará trazando una ruta diplomática o pastoral por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Estará, sobre todo, confirmando un desplazamiento histórico. El centro de gravedad del catolicismo mundial se está moviendo hacia el sur, y África ocupa ya un lugar central en ese proceso.