“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Cada mañana, en el transcurso del camino al trabajo o a otra cita, la rutina se repite: sales alrededor de la misma hora, te mueves por las mismas calles o usas las mismas líneas de transporte público. Y también puedes llegar a coincidir con las mismas personas: no sabes quiénes son, de dónde vienen ni a dónde van, pero siempre están ahí. Nunca has interactuado con ellas ni ellas contigo, pero, si no están, llegas a echarlas de menos.
El niño indicó un baobab. “Allí”, explicó”, ahorcaron a Pinocho”. Su interlocutor, el adulto Giordano Bruno Guerri, aun lo recuerda con asombro. Y eso que cada día toca con mano la fama del personaje: preside la fundación dedicada al autor de la obra, Carlo Collodi. Pero aquello no se lo esperaba: en Manaos, en la Amazonia brasileña, un pequeño “creía en serio” que las aventuras del libro habían sucedido allí. ¿Por qué no? La historia le resultaba familiar, podía haber ocurrido de verdad. Y justo al lado. O en Curaçao, Irán, Somalia y cualquier otro lugar donde se haya editado. Es decir, todo el planeta: se contabilizan 669 traducciones en 192 lenguas y dialectos. “Es el libro más leído y vendido del mundo junto con los dos de las principales religiones”, ha escrito Daniela Marcheschi, experta en el texto y su creador. Y no consta que a la estudiosa se le haya alargado la nariz. Razones, entre muchas, para que la Feria de literatura infantil y juvenil de Bolonia, la mayor del sector, celebre hoy el Pinocchio Day. Con una exposición y charlas sobre su vigencia, el año en que Collodi cumpliría dos siglos. Tras tantos esfuerzos por convertirse en niño, la marioneta ha ido más allá: se ha hecho leyenda.
Manuel Valdivia (Madrid, 71 años) tiene un currículo lleno de éxitos. Médico de familia, Compañeros, Policías, en el corazón de la calle son solo algunas de las series de televisión que han partido de la cabeza de este creador. La pandemia le dejó en el tintero otra sobre educación y una sobre músicos callejeros, pero la cita con EL PAÍS es por otro motivo: la publicación de su libro Querer o no querer (Uno editorial), donde narra la historia de su familia. Una madre que padeció una enfermedad mental, aunque entonces se dijera que estaba “mal de los nervios”, un fusilamiento en la Guerra Civil que lo trastocó todo y un hogar que saltó por los aires.
“Los sindicatos nos critican y no defienden nuestros intereses, pero la Generalitat tampoco nos defiende, nuestra voz no se escucha”. Así definía el sentimiento de las direcciones de escuelas, Jordi Satorra, presidente de Axia (la asociación de directores) hace unos días en una entrevista a este diario. Este martes han comparecido en el Parlament para hacerse oír y poner sobre la mesa sus reivindicaciones y su malestar particular, que no siempre ven recogido en las peticiones de los sindicatos. Al revés, los directores se sienten dolidos y abandonados tras descubrir que el pacto educativo firmado por CC OO y UGT con el Govern hace un mes desmonta una de sus principales herramientas: la posibilidad de contratar profesorado por su perfil y capacidades.
El folletín político que vive Ripoll estos días a raíz de la aprobación de sus presupuestos municipales es solo un remake malo de lo que ha venido ocurriendo en esta población durante toda la legislatura. La alcaldesa que llegó al poder gracias a la inacción y a los errores de sus rivales ha gobernado —mal— gracias a la inacción y a los errores de sus rivales, y hay numerosas señales de que volverá a ganar las elecciones gracias a la inacción y a los errores de estos mismos rivales.
El día de las elecciones más trascendentes de la historia reciente de Hungría, el alcalde de Bócsa, un pequeño pueblo de 1.900 habitantes del centro del país, estalló. Mihaly Szoke-Tóth, del partido del primer ministro ultraconservador Viktor Orbán, llevaba dos días sintiendo una enorme “presión psicológica, espiritual”. A primera hora de la mañana, el político de Fidesz votó, se hizo una foto, se sacudió el miedo y la compartió en Facebook con un mensaje sin precedentes. Su papeleta fue para Tisza, la formación que esa misma noche tumbó el sistema del que él había sido miembro activo los últimos 16 años.
En muchos de los conflictos más letales del mundo, las víctimas humanas y su memoria suelen quedar diluidas para el gran público en un mar impersonal de cifras. Cuando la magnitud de la tragedia supera un cierto umbral, y sobre todo cuando acaece en las coordenadas erróneas, los nombres y las historias segadas por la violencia tienden a redondearse con gran frialdad.
No sería justo decir que Marquesa. El mayor robo de arte de la historia de España es un ensayo, pero tampoco una novela. Toma elementos de ambos géneros, como las crónicas de sucesos bien contadas, esas que dejan atrapados a los lectores y que les obligan a acercarse al quiosco diariamente ―o al móvil― para saber cómo prosigue la historia que dejaron el día anterior. Porque su autor, Peio H. Riaño, periodista de profesión, partió de una noticia recogida por varios medios, entre ellos EL PAÍS, para desarrollar una profunda investigación que le llevó a archivos, hemerotecas y entrevistas personales. ¿Cómo fue posible que María Teresa Álvarez Herreros de Tejada, falsa marquesa de Arnuossa, se hiciese ilegalmente con unos 400 bienes artísticos de gran valor sin que nadie lo impidiese? Solo dando su palabra de que aquellas piezas incautadas durante la Guerra Civil eran de su propiedad, se quedó ―y revendió― pianos, crucifijos, ensaladeras, cuberterías completas, jarras de cristal, cómodas, escritorios, marfiles, juegos de ajedrez, tapices, enseres litúrgicos y cuadros.
Marquesa. El mayor robo de arte de la historia de EspañaPeio H. Riaño Antonio Machado Libros, 2026 278 páginas. 18,90 eurosBíceps hipertrofiados, edificios en llamas, explosiones y metralletas. Nada en el cartel de Los Estunmen hace pensar en una ópera. Quizá porque la primera incursión en el género de los actores, directores y dramaturgos Nao Albet y Marcel Borràs es, antes que nada, un homenaje a las escenas más descabelladas y reconocibles del cine de acción de los ochenta. “Siempre nos ha fascinado la figura del especialista que ayuda a que la ficción parezca creíble poniendo su vida en peligro”, explica Borràs (Olot, Girona, 36 años). “De alguna manera encarnan al héroe contemporáneo como últimos herederos de una tradición de figuras arquetípicas llevadas a la gran pantalla”.
La Orquesta de Valencia (OV) debutará este jueves en una de las salas de conciertos más icónicas del mundo, la Sala Dorada del Musikverein de Viena, donde se celebra el Concierto de Año Nuevo y reside la prestigiosa Orquesta Filarmónica de la capital austriaca. La formación valenciana ofrecerá un concierto en la Großer Saal dentro del ciclo Jeunesse-Musikerleben, bajo la batuta de su director titular y artístico, Alexander Liebreich, y con el dúo pianístico Silver-Garburg como solistas.
La ventaja de ser un ignorante es que aumenta la posibilidad de ser sorprendido favorablemente cada dos por tres. Las desventajas son, naturalmente, también muchas, pero esa es otra historia.
Lo más poderoso de la leyenda del Real Madrid en la Copa de Europa no es lo que hacen sus jugadores, sino lo que sucede en el momento en que los rivales empiezan a creer que esa supuesta magia que permite al equipo regresar del más allá es algo real. El instante en que piensan que también puede sucederle a ellos lo del PSG, el Chelsea y el City en 2022; o lo del propio Bayern en 2024. Su entrenador, Vincent Kompany, que no estuvo esa noche en el Bernabéu, quiso dejar eso a un lado este martes, la víspera de recibir al Real (21.00, Movistar) en la vuelta de los cuartos de la Champions después de ganar 1-2 en el Bernabéu: “Para mí, ese tipo de historias no son reales”, dijo. “Todos los equipos de esta competición pueden contar una historia bastante buena de cuando hicieron algo increíble”.
Michael Olise (Londres, 24 años) es un joven que abre poco la boca. Un tipo escurridizo, muy parco en palabras, que raciona sus declaraciones y apariciones públicas. “Tiene su propia forma de ver el partido y la vida”, explicaba la semana pasada Thierry Herry, que lo dirigió en la selección olímpica francesa que perdió la final de París 2024 con España. “A veces, la gente fuera del campo no lo entiende, pero es un chaval agradable. No habla mucho fuera, pero cuando tiene el balón, habla muy bien”, comentó el técnico sobre uno de los futbolistas con mayor impacto esta temporada. La ida de los cuartos de Champions del Bernabéu, por el escenario y el momento, amplificó la figura de este extremo diestro del Bayern, el mayor asistente en las cinco grandes Ligas esta temporada (18) y en el global de las dos últimas (33). En Madrid lo padeció Álvaro Carreras y este miércoles en Múnich (21.00, Movistar) podría encarar a Ferland Mendy.
“¿Cómo has conseguido ser tan normal?”. Esta es la pregunta que, según cuenta, más le repiten a Grace Gummer. “Y no sé muy bien qué significa o cómo contestar, salvo que me criaron bien… me crio buena gente que hizo lo mejor que pudo”. En una industria en la que los nepo babies han asumido sin complejos el lugar privilegiado que les otorga su pedigrí, Gummer —que en apenas unas semanas cumplirá 40 años— se alza como una discreta excepción a la regla. Tras 15 años de carrera sólida, con títulos como Frances Ha, Mr. Robot, The Newsroom o American Horror Story, aún hay quien se sorprende al descubrir que esta actriz, tan reservada como talentosa, es hija de Meryl Streep y está casada con uno de los músicos más influyentes del panorama actual.
Hace más de una década, cuando Candela Molina (de nombre artístico Orfigyal, 33 años), Cristina Cía (Tina Lambardeta, 31) y Jimena Hernández (Mena G, 29) comenzaron a entregar su tiempo a la música club, las deshoras y la marabunta de cuerpos botando, confirmaron dos certezas. Una, que quienes organizaban y controlaban las fiestas del underground madrileño eran siempre hombres. O la novia o la amiga de. Dos, que en esa pista la violencia hacia las mujeres parece estar legitimada. “Es un secreto a voces, sin ir más lejos, a la mayoría de las chicas les han tocado el culo en una discoteca”, dicen. Más tarde llegaría otra constatación: la inexistencia de normas que acoten esa posibilidad, y un impulso: crearlas de su puño y letra.
Hans Niemann, estadounidense de 22 años, tiene un talento enorme para el ajedrez; pero su carácter, volcánico y arrogante, no gusta a casi nadie. Magnus Carlsen, noruego de 35, es uno de los mejores ajedrecistas de la historia; de temperamento equilibrado en general, pero a veces explota y roza la arrogancia. Niemann ganó a Carlsen en la Sinquefield Cup de San Luis (EE UU) en septiembre de 2022. El escandinavo acusó de trampas, sin prueba alguna, a su rival, quien lo demandó por 100 millones de dólares; hubo un acuerdo extrajudicial. El documental Jaque al rey (Netflix) cuenta el escándalo mayúsculo —intervino hasta Elon Musk—, sin una palabra de disculpa de Carlsen.
Pensar en la década de los noventa del siglo pasado en Berlín es pensar en la reunificación alemana, en el fin de la Guerra Fría, en una época donde reinaba una nueva sensación de libertad entrelazada con una cultura underground que aprovechó los espacios vacíos tras la caída del Muro en noviembre de 1989. Uno de esos lugares fue una antigua subestación eléctrica que se transformó en un club de música electrónica. Entre 1993 y 1997, el E-Werk, en el centro de la ciudad, se convirtió en toda una institución de la noche tecno berlinesa. Músicos como Paul van Dyk, Sven Väth, DJ Hell y Carl Cox pasaron por el que posteriormente se conoció como el “Berghain de los 90”. Ahora, la música ha dado paso al cine.
La coreografía Rosas danst Rosas es a la danza lo que puede ser Casablanca al cine o Billy Jean a la música pop: un clásico, algo histórico, un referente atemporal que ha marcado toda una forma de hacer en el escenario, con sus seguidores correspondientes e inagotables. Desde aquellos que la vieron en el estreno del 6 de mayo de 1983 en el Théâtre de la Balsamine en Bruselas, y no daban crédito por la propuesta tan distinta, abstracta y cotidiana, minismalista y repetitiva, hasta los más recientes.
Cuando se estrenó en 2016 el documental En Granada es posible, el sentido homenaje que las hermanas Cristina y María José Martín grabaron para explicar la grandeza de la escena musical de la ciudad, se plantearon dos teorías para intentar entender por qué en la maravillosa y pequeña Granada salían tantos grupos y artistas tan interesantes, tanto en personalidad como en calidad: el agua y los bares. El agua y su mineralización fue una idea peregrina que lanzó con su sorna habitual Antonio Arias, de Lagartija Nick. Los bares fue la idea que quedaba defendida por la mayoría, incluido el propio Arias, como auténtico hilo de conexión de realidades y talentos.
Tras el completo éxito del vuelo de prueba lunar Artemis 2, la NASA se ha apresurado a decir que ha sido solo un primer paso hacia un aterrizaje lunar mucho más ambicioso que el del Apolo 11 en 1969: “Esta vez regresaremos para quedarnos”, fue la consigna en el centro de control de Houston, en cuanto se produjo el final feliz de la misión de los cuatro astronautas que han batido récords y han cambiado la imagen de tipos duros que teníamos de los viajeros a la Luna. Y este mismo lunes Jared Isaacman, el máximo responsable de la agencia espacial estadounidense, ha anunciado que los preparativos para lanzar en 2027 la misión Artemis 3 ya se han iniciado en el Centro Espacial Kennedy (Florida, EE UU).