“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Dejar la oficina, los cafés de máquina, los emails. Y dedicarse a escribir. Bajo esa premisa construye María Folguera (Madrid, 1984) su ensayo La prisa y la espera (Siruela), donde se adentra en el misterio del proceso creativo, con sus oportunidades y su capacidad para generar una nueva forma de temporalidad.
Carlo Ancelotti ya advirtió hace un año y medio de que el fútbol no es tan sencillo como apilar nombres. “[En la 2023-24] ganamos Liga y Champions, y ese verano llega el mejor jugador del mundo [Kylian Mbappé]. Todos piensan que va a ser un paseo. Uno más uno son dos. Pero uno más uno no siempre son dos en el fútbol”. El italiano lanzó este aviso en diciembre de 2024, casi de tapadillo durante un breve rapto de tranquilidad dentro de una campaña que estaba mostrando todas las precariedades de un equipo que ahora, 16 meses después y más allá de los lamentos arbitrales de Múnich, afronta un futuro muy delicado e incierto, a punto de cerrar su segunda campaña seguida sin títulos importantes. Las dos de Mbappé.
Bajo la canícula que abrasa el Cerro del Espino de Majadahonda, Juan Musso (San Nicolás de los Arroyos, Argentina; 31 años) se pone a dar toques a un balón cada vez que aguarda su turno. Mientras el preparador de porteros Pablo Vercellone pone a prueba los reflejos de Jan Oblak y el canterano Salvador Esquivel, Musso exhibe su habilidad con los pies evitando que la pelota caiga al suelo. Este sábado defenderá la portería del Atlético de Madrid ante la Real Sociedad y se cumplirá el acuerdo al que llegó con su entrenador desde que llegó al Atlético en el verano de 2024 procedente del Atalanta. La Copa del Rey completa, incluida la final, era su ventana y su competición para demostrar que era la competencia real que Simeone reclamaba para Oblak.
Hace apenas un año, Jon Gorrotxategi (Eibar, 23 años) era uno de tantos centrocampistas formados en Zubieta que buscaba abrirse camino lejos del foco, acumulando minutos y experiencia en Segunda División con el Mirandés. Hoy, convertido en indiscutible en la Real Sociedad para sostener el equilibrio en la medular y heredero natural del rol que desempeñó Martín Zubimendi, afronta el mayor escaparate de su carrera: una final de Copa del Rey.
Surquillo (Lima, Perú) está de moda y todo indica que no dejará de estarlo. Así lo aseguran quienes trabajan en este distrito limeño, que en los últimos años ha despegado de la mano de su gastronomía. Nuevos restaurantes lo sitúan ahora como el lugar en el que abrir experiencias culinarias innovadoras y menús degustación, pero lo que realmente lo distingue es que estas apuestas contemporáneas conviven con los menús del día de siempre, las carretillas de comida callejera y los mercados icónicos que desde hace décadas marcan sus calles. Ese contraste es lo que ha generado que los turistas que llegan a Lima atraídos por una de las mejores gastronomías del mundo sumen Surquillo a su lista de sitios imprescindibles para visitar (y probar).
Diciembre de 2025. A Jaime Urrutia (Madrid, 67 años) un agente de la Policía Nacional lo da por muerto. Este redactor va en el coche cuando un control policial rutinario lo para a la altura de la madrileña glorieta del Marqués de Vadillo. En el asiento del copiloto descansa el vinilo Patente de corso, el primer disco en solitario de Urrutia, lanzado en 2002. Uno de los agentes se encarga de pedir la documentación cuando el otro, desde la otra ventanilla, ve el álbum, en el que el músico sale de perfil, con gafas de sol y tupé rutilante mientras se lee su nombre en letras grandes. “¿Este no era el que cantaba en Gabinete Caligari?”, pregunta el policía veterano. La respuesta no admite dudas: “Efectivamente, y he quedado con él ahora”. El hombre duda y, como si la respuesta fuera la típica que le dan aquellos que ocultan algo a las fuerzas del orden, mete la cabeza por la ventanilla. “Eso no puede ser. Este músico está muerto”, dice con aplomo mientras su compañero en la ventanilla del volante se endereza en señal de alerta. Se masca cierta tensión innecesaria, pero, al final, no hace falta bajarse del coche ni llamar a ningún abogado para convencerlo de que “el que cantaba en Gabinete Caligari” está vivo. “Prosiga y conduzca con cuidado”, dice para despedirse el agente veterano antes de echar un último ojo al disco del autor de canciones que forman parte de la memoria colectiva española como ‘Camino Soria’, ‘La culpa fue del chachachá’ o ‘Al calor del amor en un bar’.
Cuando abrió su primera tienda hace 20 años, la compañía gallega Bimba y Lola no solo tomó prestado el nombre de las galgas de sus fundadoras, también su naturaleza veloz. Inauguraron más de 40 tiendas en apenas un año y no tardaron mucho más en salir al exterior. Estas dos decisiones tempranas marcaron el devenir de una marca que, dice José Manuel Martínez, su director ejecutivo, no es una pequeña que crece, sino una grande en construcción. Tras años de incremento de las ventas a doble dígito y a las puertas de la adolescencia, decidieron no finalizar un proceso de apertura de capital, lo que les permitió afrontar el futuro y la crisis de la covid-19 con sus propios medios. Con cada zancada, Bimba y Lola fue ganando posiciones, no sin obstáculos, en la industria textil. Fruto de este crecimiento, en 2025 alcanzó su facturación récord.
Matthieu Blazy saca del bolsillo de sus pantalones un folio y comienza a leer “Chanel es una oruga y una mariposa. Necesitamos vestidos pegados a la tierra y vestidos que vuelen, porque la mariposa no va al mercado pero la oruga tampoco va al baile”. Se trata de una entrevista a Coco Chanel en Le Figaro publicada en los años cincuenta. “Al leerla, pensé, ahí está: función y ficción. Eso es Chanel, contiene esa paradoja”, explica Blazy a un reducido grupo de periodistas tras su desfile de otoño. “De hecho, una vez le preguntaron cuál era su color favorito, esperando que contestara que el negro, pero de repente dijo: a mí lo que me gustan son las cosas iridiscentes. Así que pensé... habrá que hacer estos contrastes, eso es Chanel”, dice.
Pocas cosas molestan más a unos padres primerizos que sentirse juzgados por otra gente, por quienes se atreven a soltar consejos de crianza sin conocer toda su realidad (o directamente sin ni siquiera conocerlos). Pero vaya, en un país donde todo el mundo es entrenador de fútbol y ministro de lo que toque, los consejos se regalan aunque molesten y aunque no te los haya pedido nadie.
La sesión inaugural del Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas (TIJ) se celebró el 18 de abril de 1946, después de la II Guerra Mundial, en el Palacio de la Paz, en La Haya. La institución conmemora este viernes, víspera del aniversario, sus 80 años con una ceremonia a la que acudirán el secretario general de la ONU, António Guterres, y el rey Guillermo de Países Bajos. Han sido casi 30.000 días de trabajo para que los Estados resuelvan sus diferencias de manera pacífica. El aniversario se desarrolla en un contexto en el que países como Estados Unidos e Israel han desoído de forma ostensible las resoluciones del tribunal.
La Universidad es, por definición, una institución dedicada al conocimiento, a la reflexión crítica y al progreso social. Sin embargo, pocas organizaciones muestran tantas dificultades para cambiar como la propia Universidad. El contraste es evidente y, en ocasiones, desconcertante: la institución que investiga, innova y forma a las nuevas generaciones suele ser, paradójicamente, reticente a transformar el marco institucional en el que desarrolla su labor.
“Es muy bonito tener lobos y que los alimenten los demás”, se queja Fernando Moreno, ganadero de 46 años, al resumir el sentir de sus colegas de la Sierra Norte de Guadalajara, y de él mismo, cada vez que sus vacas y ovejas sufren un ataque de este animal. Un problema, asegura, agravado en los últimos 15 años. Moreno, como sus compañeros, se opone al requerimiento que Ecologistas en Acción y el Fondo para la Protección del Lobo Ibérico ha enviado al Gobierno de Castilla-La Mancha para que, en un plazo máximo de tres meses, se comprometa a poner en marcha un plan de recuperación de esta especie en todo el territorio autonómico, más allá de las zonas de Guadalajara en las que ya está presente. Es a lo que obligan, aseguran ambas organizaciones, las leyes estatales y autonómicas sobre especies en peligro de extinción, y el lobo está catalogado así en Castilla-La Mancha desde 1998.
Irene ha puesto un anuncio en redes donde busca compañero/a de piso preferiblemente vegetariano o vegano porque ella y sus convivientes no quieren que se cocine carne. El texto es breve, pero conciso, pero por si acaso, arranca su intervención en el programa Vamos a ver, de Telecinco, reiterando que no prohíbe la carne en casa, sino que se cocine en aras de la convivencia. Aun así, el rótulo la define como: “Irene: no quiere carnívoros en su casa”.
Aunque la inclusión del derecho al aborto en la Constitución no resolverá por sí sola las barreras de acceso, sí hace algo imprescindible: blindarlo frente a retrocesos y obligar a replantear el marco en el que se regula. No es un gesto técnico ni simbólico. Es una decisión política sobre qué lugar ocupa la autonomía reproductiva en una democracia. Y, sobre todo, una oportunidad para dejar atrás un modelo que aún arrastra inercias penales incompatibles con su ejercicio efectivo.
Microsoft y DigitalEurope, un grupo de presión entre cuyos miembros se encuentran Amazon, Google y Meta, lograron una cláusula de confidencialidad en la legislación de la UE para bloquear el acceso público a información fundamental sobre el impacto medioambiental de cada centro de datos, según ha podido revelar una investigación liderada por Investigate Europe en la que han participado EL PAÍS y medios como The Guardian y Le Monde.
Los siglos XVIII y XIX marcaron el apogeo de la historia natural. En pleno fervor ilustrado, naturalistas y exploradores se lanzaron a recorrer el planeta con una ambición: descubrir, describir y clasificar la vida en toda su diversidad. A bordo de expediciones marítimas o adentrándose en territorios remotos, recolectaban plantas, animales y minerales que viajaban después a Europa, donde eran estudiados y ordenados, ampliando el conocimiento del mundo.
“Tal vez haya que mover estas sillas, ¿no?”. A primera hora, el rocío mañanero ha empapado el mimbre y Tommy Robredo (Hostalric, Girona; 43 años) emplea más de cinco minutos en dar con un soporte seco y charlar con generosidad. El catalán se retiró hace cuatro años sobre la arena del centenario Reial Club de Tennis Barcelona y hoy día dirige un torneo convertido en un oasis de felicidad. Distinto. “Boutique”, describía su predecesor en el cargo, David Ferrer. “Queremos que el jugador se sienta como en casa”, prolonga ahora él, un competidor cerebral que llegó a ser el quinto del mundo y en perspectiva testigo directo de la evolución: juego y modelo cambian. Las figuras, también.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
En los años sesenta, los sistemas de riego milenarios de la isla de Bali, en Indonesia, fueron sustituidos por sistemas científicos. Los propulsores de la “revolución verde”, basada en tecnología punta occidental, descartaron la gestión hídrica realizada por los sacerdotes de un templo hindú-budista dedicado a Dewi Danu, la diosa del lago. Apostaron por fertilizantes y semillas modificadas genéticamente para aumentar la producción. Tacharon lo que denominaron “culto del arroz” como magia y superstición. “El gobierno amenazó a los agricultores. Impuso una transición verde, que en realidad era industrial. Todo se vino abajo en cuatro cosechas”, explica por videollamada la arquitecta y paisajista australiana Julia Watson, autora de Lo-TEK Water. A field guide for TEKnology (agua Lo-TEK. Una guía de campo para la TEKnología, sin traducción al español).